|| #17 ||
Hoy es necesario escribir sobre ellos. Aún no recuerdo cuando se despertó mi amor hacia los caballos.
Pero si cierro los ojos, esto es lo que encuentro:
Su fuerza, su sensibilidad, su empatía y sobre todo, su conexión profunda.
Un caballo siente, percibe, se conecta.
Con mirada serena pero intensa, parece leer más allá de lo evidente.
Admiro su capacidad de responder a nuestras emociones sin palabras.
Nobles, con espíritu libre. No se someten, se conectan. No se dominan, se comprenden.
Ellos representan la esencia de la libertad. Ellos son el espejo del alma.
Su presencia calma. Sus ojos son calma. Son la mezcla perfecta de confianza y vulnerabilidad.
Sus orejitas, la seguridad de que todo está bien.
Hoy elijo verte todos los días.
Mi recordatorio de que soy fuerte. Mi recordatorio de que siempre me darás calma.
Bienvenido a mi vida.

Deja un comentario