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Estudio de diseño

Escribir para escucharnos

La fuerza del primer taller. Nueve voces. Un espacio. Nueve personas, un par de hojas en blanco, nueve historias latiendo en un mismo lugar. Siempre sentí que escribir pone las cosas en orden. Para mi, una especie de meditación que, en vez de dejarnos quietas, nos impulsa hacia la acción. Cuando escribo, descubro lo que…

La fuerza del primer taller. Nueve voces. Un espacio.

Nueve personas, un par de hojas en blanco, nueve historias latiendo en un mismo lugar.

Siempre sentí que escribir pone las cosas en orden. Para mi, una especie de meditación que, en vez de dejarnos quietas, nos impulsa hacia la acción. Cuando escribo, descubro lo que pienso. Escribir me da claridad.

Para mí, escribir es terapia. Es una búsqueda, una forma de escuchar mis voces interiores. A veces contradictorias, a veces dulces, a veces inquietas. Escribo para entenderlas, para darles lugar.

Ayer, tuve el privilegio de armar mi primer taller. De ver a estas nueve personas sumergirse en la misma práctica.

Hoy confirmo: escribir es un acto de compañía. Una manera de reconocerse en el otro, de abrir espacios sin apuro, de decir “acá estoy” sin necesidad de hablar.

Escribir sin duda es un acto de valentía.

Durante el taller hubo silencios que acomodaban pensamientos. Miradas que decían “esto también me pasa”. Palabras que parecían venir de lugares que cada una creía olvidados.

Hoy escribo: la escritura no solo libera, revela.

Gracias a quienes confiaron, a quienes se dieron el espacio para escucharse.


Y gracias a la escritura, que sigue siendo mi camino de vuelta a mí.

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