|| #07 ||
Hay personas que llegan a tu vida con un propósito.
Hoy me encuentro ante este libro con ojos de niña, y con un corazón que aún no creció, porque sin dudas: «Las personas grandes son decididamente muy, pero muy extrañas».
Bienvenido «Principito» a la vida de una ivis que te abrazará desde el minuto uno.

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”.

Este libro puede tener muchas interpretaciones, pero he aquí la interpretación de quien ama ver el mundo con la inocencia de los ojos de un niño.
«El Principito» hoy lo defino como una profunda reflexión sobre la naturaleza del amor, la amistad y el sentido de la vida. «Sólo con el corazón se puede ver bien», palabras en conjunto que el adulto guardó en el fondo de un bolsillo.
Qué es para mi ver con el corazón? La empatía, el mirar a los ojos y sonreír, el abrazo que no necesita palabras, el cerrar los ojos y llorar, el sentir satisfacción al decir gracias, el acariciar con bondad.


El viaje del Principito lo interpreto como el autoconocimiento en mi vida adulta (siempre discutiendo con mi niña interior). Cada encuentro y cada experiencia me enseñan algo nuevo sobre mi misma y el mundo.
Creo que cada persona y cada experiencia se presentan en nuestra vida con un propósito común. Dejarlos entrar con el corazón inocente de un niño es volver a sentir con pureza.
“Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres”.
Encuentro algo hermoso en esa frase.
Lo hermoso del sentimiento de conexión. Poder sentirlo es el mayor de los privilegios. Y ni te digo poder decirlo.
Hoy me quedo con mucho más de este Principito, pero me los quedo para mi, para una ivis llena de ojos llorosos pero sonriendo a la vez. Una de sus cosas favoritas.

Cuando mires al cielo, por la noche, habitaré en una de ellas, y reiré en una de ellas, y será para ti como si rieran todas las estrellas. Tú tendrás estrellas que saben reír.
Y cuando te hayas consolado, estarás contento de haberme conocido. Serás siempre mi amigo. Tendrás deseos de reír conmigo. Y abrirás así tu ventana, por placer.
Gracias Principito, nos vemos en unos meses cuando vuelva a abrir la ventana para reir contigo. ✨
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